DrusK Georgean's profileMis DocumentosBlogLists Tools Help

DrusK Georgean

Occupation
Location
Interests
No soy nadie.

Mis Documentos

Keyboard error or no keyboard present. Press F1 to continue.
2/8/2007

Mis Documentos 2

Chicos, Mis Documentos cierra.
 
Agradezco a mis escasos lectores (escasos, pero existentes, que me lo dicen las estadísticas del blog) su asiduidad durante todo este tiempo, y agradezco aún más la bondad de la gente que me ha escrito comentarios a lo largo de la vida del blog. Muchas gracias.
 
Los dos años aproximados que ha durado este blog han englobado con bastante precisión el capítulo más importante de mi vida, pero ese capítulo ha concluido. Esto no significa que deje de escribir. Tan sólo significa que comienza una nueva etapa.
 
 
 
Visitas totales del blog hasta la fecha: 5741
1/28/2007

Tears for Fears - Mad World

Tears for Fears - Mad World (The Hunting)
 
All around me are familiar faces
Worn out places, worn out faces
Bright and early for their daily races
Going nowhere, going nowhere
And their tears are filling up their glasses
No expression, no expression
Hide my head I want to drown my sorrow
No tomorrow, no tomorrow

And I find it kind of funny
I find it kind of sad
The dreams in which I'm dying
Are the best I've ever had
I find it hard to tell you
'Cos I find it hard to take
When people run in circles
It's a very, very
Mad World

Children waiting for the day they feel good
Happy Birthday, Happy Birthday
Made to feel the way that every child should
Sit and listen, sit and listen
Went to school and I was very nervous
No one knew me, no one knew me
Hello teacher tell me what's my lesson
Look right through me, look right through me

1/24/2007

Konami

-You steal men's souls and make them your slaves!
-Perhaps the same could be said of all religions...
 
Konami (Richter y Drácula, Castlevania - Symphony of the Night)
1/21/2007

Scar Symmetry - The Illusionist

Scar Symmetry - The Illusionist (Pitch Black Progress)
 
As an outcast I paced defeat
Seeking comfort in this painful retreat
Made an oracle against my will
Word spread of miraculous skills

Premonitions call my name
I once doubted them all when they came
Now I embrace it and I'll never be the same

Transfixed in the desert sands
Take a look at my once empty hand
See the rose that appears so real
Just like the one you saw in your dreams

Those who call me avatar
Know not what they're looking for
They just feed their flames with miracles
Just so you know
If you bathe within my light
You diminish your own might
The illusionist in everyone

As an outcast I faced defeat
Seeking comfort in this painful retreat
Made an oracle against my will
Word spread of miraculous skills

Premonitions call my name
I once doubted them all when they came
Now I embrace it and I'll never be the same

Those who call me avatar
Know not what they're looking for
They just feed their flames with miracles
Just so you know
If you bathe within my light
You diminish your own might
Illusionist in everyone


What I say and what I do was once potential
Sprung from the infinite place that dictates the seen


Those who call me avatar
Know not what they're looking for
They just feed their flames with miracles
Just so you know
If you bathe within my light
You diminish your own might
Illusionist in everyone

In everyone!
1/17/2007

RGB #000000

La noche nunca llega, pero siempre vuelve.
1/11/2007

Gravedad cero

Todos queremos ser libres. Todo el mundo quisiera hacer lo que le viniera en gana cuando le viniera en gana. Es como una especie de deuda que el ser humano le exige cumplir al destino. "Si estoy vivo, debo ser libre. ¿Para qué vivir, si no soy libre? O soy libre, o no quiero vivir." Pensemos en lo que significa ser libre. Pensemos en lo que el ser humano pretende en su vida como para no aprobar que se la arrebate nada ni nadie ajeno.
Ser libre significa ser independiente. Significa no necesitar a nada ni a nadie para hacer cualquier cosa. No parece muy compatible con la comodidad. No obstante, en realidad, ser auténticamente libre también implicaría poder utilizar a otras personas para que hicieran lo que uno desee. No parece muy compatible con la ética. O, al menos, con la ética que, según se dice, debe ser global para todos nosotros, habitantes del occidente de la Tierra del s. XXI. Pero sigamos con el juego de conceptos. Ser libre implica, como ya he dicho antes, hacer lo que a uno le venga en gana cuando le venga en gana, donde, como y cuando le venga en gana. Ser libre es ser omnipotente. Ser libre implica ser Dios.
El noble objetivo fundamental de la existencia humana, la libertad, es la más grande declaración del (oh, sorpresa) egoísmo, egocentrismo y egolatría humanos. Muy terrible, sí. Y toda la humanidad vive, sin embargo, con el ferviente deseo de ser así de terrible. Pero serlo es considerablemente difícil. De hecho, aún hoy en día, la humanidad no se pone de acuerdo respecto a la existencia de ese ente tan libre y terrible, en resumidas cuentas, tan humano. Sea como sea, el único que puede ser tan libre y egocéntrico es Dios, si es que existe (es tan egocéntrico que pensamos en Él incluso aunque pongamos en duda su existencia).
Los seres humanos no podemos ignorar nuestras necesidades fisiológicas, no podemos respirar bajo el agua, no podemos despegarnos del suelo y volar. Ni siquiera podemos deshacernos del plano físico. No podemos evitar las leyes de la física, por lo que estamos totalmente sometidos a su elaborador... En definitiva, no podemos ser libres. Sólo podemos aspirar a un grado de libertad. A un porcentaje. Una parte. Un trocito. El ser humano no puede ser libre, aunque su vida transcurra con el único objetivo de serlo. Y si al principio decíamos que la vida, sin libertad, es aborrecible, ¿por qué no organizamos un gran suicidio colectivo?
El quid de la cuestión está en la comodidad, en la seguridad... y en el miedo. No sabemos qué hay tras la muerte. No sabemos qué es la muerte. No sabemos si hay un después. No sabemos siquiera si hubo un antes. Si hay un después, puede que sea peor y, ya que tarde o temprano vamos a tener que echarle una ojeada, más vale aprovechar lo que tenemos ahora y luego ya veremos. Si no hay un después, ¿para qué todo esto? Por eso hay tantos jóvenes suicidas. Descubren el mundo en el que sus congéneres pretenden que vivan y consideran que no vale la pena el mal trago. En ocasiones yo también lo considero. Pero si muriera, ¿de qué ha servido todo lo que he sufrido? Aún siendo algo absurdo si tenemos en cuenta lo efímero de nuestra civilización, quiero haber vivido para algo. Quiero dejar la impronta de mi existencia.
Recientemente, la que era mi novia ha cortado nuestra relación después de algo más de dos años juntos. Desde entonces, he sufrido continuamente unos cambios de ánimo y una depresión que hacía tiempo que no sentía... o quizá sí. Durante este mes y medio que ha pasado he resultado patético e indigno, cargándola a ella con mi angustia cuando yo mismo sabía que algo iba mal entre nosotros. De hecho, no puedo negar que se me había pasado por la cabeza a mí también la idea de romper con ella. Sin embargo, cuando fue ella quien lo dijo, sentí el mundo desplomarse. No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, dicen. Siempre me he mofado de las frases hechas por lo absurdas que resultan, pero ésta identifica exactamente lo que sentí. Nací de nuevo el día en que comenzamos a salir juntos y morí el día en que me dejó. Me asaltó la pregunta que he comentado antes: "entonces, todo lo que hemos sufrido, ¿para qué?".
Lo cierto es que ha sido para mucho. Ésta ha sido la segunda experiencia verdaderamente traumática que he vivido a nivel personal (aunque ha superado con creces la anterior), y ambas me han hecho aprender una auténtica lección. Si bien la primera ya me hizo ver lo vanidoso que podía llegar a ser y que no hay otro enemigo más allá de mí mismo, la segunda lo ha verificado y me ha marcado con el hierro incandescente como al resto del rebaño. Desde que empezamos nuestra relación, traté de ser un caballero andante para ella, cuando lo que en realidad ella quería era que fuese simplemente yo. Sin quererlo, supongo que me volví frío y distante, aunque era sólo porque no quería abrumarla con mis problemas y mis pensamientos. Quería que fuera feliz. Que estuviera orgullosa de mí. Imagino que un psicólogo de parejas lo habría llamado "pérdida de comunicación".
Pero ahora ella se ha ido, y la mitad de mis principios se ha derrumbado, mientras que la otra mitad ha crecido. Se acabó el caballero andante. Se acabó el amor verdadero. Por crudo que parezca, las princesas no existen. El amor ya no será un fin, sino un medio. Una necesidad. A partir de ahora seré lo que soy: un aspirante a artista con la necesidad de amar y con muchos planes para el futuro.
Mis pies se han separado del suelo y vago por el espacio a gravedad cero, libre en cierto modo, pero aterrado al no poderme apoyar en nada. Y seguiré vagando hasta entrar en la órbita de alguna otra mujer que comparta la misma necesidad que yo... pero esta vez sabré que soy suplantable, como todos los somos, y que el mundo sigue girando en torno a un sinsentido inescrutable y enloquecedor. Porque casi me sentí enloquecer durante este mes, y más veces que lo sentiré de ahora en adelante.
Sería alentador pensar que ahora soy libre, pero sé que no es cierto. Quizá lo sea un poco más, una pequeña parte más, pero no sé si compensa la seguridad que sentía antes. Seguramente el planeta Tierra fue colocado bajo nuestros pies como niñera para que nosotros pudiéramos apoyarnos en algo y movernos con mayor facilidad que flotando a gravedad cero. Aunque ello implicara encadenarnos a él para siempre.
En fin, a partir de ahora todo serán mentiras. ¿O quizá todo serán verdades? No lo sabré hasta conocerme.
Lo que está claro es que algo ha cambiado.
1/5/2007

Squaresoft

"Ésta es mi historia."
 
Squaresoft (Tidus, Final Fantasy X)
12/17/2006

El silencio negro

Y llegó el día negro.
Y las personas echaron de menos lo que era el color, lo que era la luz...
Pero con el tiempo lo olvidaron.
Pronto empezaron a desconfiar, nerviosos.
Sin poder ver nada.
Tan sólo la oscuridad.
Y se sintieron inútiles por no poder mostrar a nadie lo que hacían.
Estaba demasiado oscuro para que nadie viera nada.
Temerosos de ser asaltados por un enemigo invisible, todos se agazapaban en el suelo.
Y, cuando sintieron la impotencia, comenzaron a pensar en cómo acabar con aquello.
Uno o dos trataron de saltar y saltar, muy alto, aun sin ver nada, para tratar de alcanzar el sol y traerlo de vuelta.
Todos los demás empezaron a imaginar una forma de acabar con sus vidas.
Quienes encontraron el agua, la emplearon para ahogarse.
Quienes encontraron el fuego, lo emplearon para carbonizarse... y ninguno se dio cuenta de que alumbraba.
Ya no recordaban ese concepto.
Quienes encontraron herramientas, las usaron para atravesarse el pecho y para cortarse las venas.
Quienes encontraron sogas, las usaron para ahorcarse.
Únicamente los más inteligentes descubrieron sus manos y las emplearon para asfixiarse.
Después de aquello, más tarde, pero inevitablemente, los que saltaban y saltaban tropezaron y cayeron.
Rompiéndose el cuello al instante, ya que no había ningún ayudante que les amortiguara la caída.
Y al día negro le sucedió el silencio negro.
Y, un día, el sol regresó.
Y los encontró a todos muertos, y lloró.
Y sus lágrimas de fuego cayeron sobre el mundo, abrasándolo y haciéndolo desaparecer definitivamente.
Al ver esto, el sol se sintió culpable, puesto que no había sido su intención.
La soledad lo invadió.
La impotencia lo abrasó.
Y siguió llorando.
Y tembló nerviosamente.
Y pensó que había perdido la cordura que le quedaba.
Y sintió su mente estallar.
Justo antes de carbonizarse con sus propias manos.
12/4/2006

El día del Juicio Final

Plic. Plic.
El agua condensada de los conductos goteaba de arriba a abajo, atravesándolos en un viaje destinado al naufragio. El aire era pesado como el plomo y las tuberías que se ramificaban por las paredes del canal despedían una nube de vapor cada vez que una gota caía sobre ellas.
Escombros y montones de desperdicios orgánicos y viscosos estaban repartidos por todo el conducto, surgiendo de las pútridas aguas como efigies dedicadas al fin del mundo. Era una atmósfera de destrucción, una atmósfera de podredumbre. Era una atmósfera de muerte.
Ni siquiera había gusanos, ni cucarachas, ni ratas. Había algo peor. En el fondo de la verdosa oscuridad se movía patéticamente una improvisada balsa rematada con una lámpara de aceite. Se deslizaba sobre la costra que cubría el agua, y llevaba a dos personas a bordo. Él asía un palo que hacía las veces de remo. Ella estaba preñada, y reposaba medio tumbada, entrecerrando los ojos para tratar de ver algo a través de aquella niebla de gases cuestionablemente respirables. La lámpara de aceite a duras penas alumbraba un par de metros alrededor de la balsa, pero de vez en cuando se topaban con una luz eléctrica de las instalaciones que aun funcionaba y les recordaba lo desesperanzadora que era la situación.
En una de estas ocasiones, cuando pasaban junto a una bombilla que parpadeaba tristemente por sobrevivir, Él vio algo oscuro moverse bajo el agua. Era una figura negra que parecía estar emergiendo lentamente de las profundidades. La costra que flotaba en la superficie comenzó a abultarse, derramando una gran cantidad de basura burbujeante a su alrededor. A medida que aquello subía, la bombilla parpadeaba más rápidamente. En los instantes en que había luz, sólo podía entreverse el contorno terrible de algo que arañaba la retina de Él y de Ella, algo que burbujeaba y chorreaba putrefacción por doquier. La bombilla explotó.
Tanto Él como Ella temblaban angustiosamente, el primero acercándose a la segunda, intentando convencerse a sí mismo de que se trataba de un acto de protección. No se veía nada más allá de lo que la pequeña lámpara de aceite alumbraba, y no se podía distinguir con seguridad si el leve sonido burbujeante provenía de justo delante de sus narices o si no era más que el eco de los túneles. Ella tuvo una contracción. De pronto, el sonido cesó y el planeta pareció guardar silencio voluntariamente.
—Saludos, humanidad —la voz surcó el conducto con vehemencia. ¿Provenía de delante de ellos? El eco hacía que pareciese que el propio planeta les hablaba desde todas direcciones.
—¿Quién eres? —aventuró Él.
—Soy la prueba de vuestra existencia. Soy vuestro legado. Lo que quedará de vosotros tras vuestra muerte.
Él hizo una mueca.
—No te comprendo. ¡Muéstrate!
—No, no aún. No hay nada más enloquecedor que contemplar la cara oculta de uno mismo. Me mostraré, pero primero he de hablaros. Sois los últimos seres humanos con vida en el planeta Tierra.
Él abrió mucho los ojos, horrorizado por el impacto. O impactado por el horror. Ella se llevó las manos a la cara. Tuvo otra contracción. La voz continuó:
—El final pactado de la guerra nuclear no sirvió de nada. Con el 50% de la población mundial exterminada, el otro 50% no tardaría en verse afectado por la radioactividad. En los últimos años ha ido desapareciendo progresivamente la vida en el planeta, a medida que se extendían las malformaciones y las enfermedades producidas por la radiación y las armas biológicas. La humanidad ha sufrido una muerte lenta y dolorosa, agonizante. Pero ha sido su propia decisión. Esa fue la magia del ser humano: la voluntad. La humanidad se ha suicidado. Mejor dicho, ahora la humanidad sois vosotros dos.
Él miró el vientre de Ella.
—Tres.
—Oh, ¿te refieres al niño? No cuentes con él. Ahora mismo, más que un feto es una aglomeración informe de tumores. Con un poco de suerte, el cuerpo de tu amiga abortará de manera natural. Si no lo hace, el bebé tendrá tantos tumores que ni siquiera le cabrá por entre las piernas. Se forzará y pudrirá, y probablemente morirán madre e hijo en el parto. Amigo, has sembrado la semilla de la muerte.
Ella rompió a llorar desesperadamente. A Él le desbordaban las lágrimas sin tan siquiera cerrar los ojos. Se le había quedado la boca abierta, y sentía cómo su corazón era atravesado por un invisible cuchillo con sierra.
—Pero no es culpa tuya. ¿O sí?
Él miró de nuevo a Ella y no pudo evitar los sollozos. Ella lloraba frenéticamente mientras las contracciones se aceleraban. Empezaba a tener convulsiones. Sentía que moriría de asfixia si no lograba parar de llorar para respirar. Pero era tan difícil...
—No... yo... —comenzó Él.
—Sois los últimos seres humanos sobre la faz de la Tierra. ¿Crees que os lo merecéis?
Él dobló las rodillas. La balsa se tambaleó un poco. Arrodillado, se abrazó a sí mismo, casi catatónico.
—No sois mejores que los que han llevado a término la guerra. La inmundicia que os rodea no es más que un reflejo de vuestra propia alma. Sois escoria, y lo sabéis. Solo que cuando os dais cuenta pensais que eso es lo normal. Todo el mundo es escoria. No existe el Bien, ¿por qué buscarlo? ¿Por qué perseguirlo? Aunque encontrárais el Bien, os lo quedaríais para vosotros: ninguno de los monstruos de vuestra especie merecería recibir absolutamente nada del Bien. Sería injusto. No estaría Bien. Pero quedándooslo pecaríais de una terrible codicia. Tampoco estaría Bien. El Bien no existe, ¿por qué molestarse en hacerte creer que lo persigues? ¿Por qué no ser malvado y regocijarte en la maldad? La maldad está bien vista. La maldad está a la orden del día. Todo el mundo es malo. Ninguno de ellos puede alcanzar el Bien, aunque lo intenten, cosa que de por sí ya es muy inusual. Seamos malvados, como todo el mundo.
Él había levantado la cabeza y miraba a la oscuridad desde el momento en que comenzó el discurso de nuevo. Dejó escapar varios gemidos mientras éste proseguía, y al final se irguió, gritó y dijo:
—¿Cómo demonios has hecho eso? ¡Deja de leer mis pensamientos! ¡Déjame! ¡Vete de una vez! ¡Déjanos en paz!
De pronto, la oscuridad se abrió en un halo de luz brillante y hermosa, que se realzaba en hermosura al contrastar con la basura del lugar. En el centro de la luz, de pie en el aire, Él se vio a sí mismo sano y joven, desnudo y radiante de felicidad. Ella, en lugar de a Él, se veía también a sí misma. El reflejo habló, y cuando abrió la boca, la voz que sonó fue la que había estado conversando con ellos.
—Eso es lo que dices cada mañana al mirarte al espejo justo después de pensar lo que acabo de desvelar. No te he leído la mente. En cierto modo, soy tu mente. Vuestra mente. Soy la mente de la humanidad.
—¿De qué estás hablando? ¡Habla claro de una vez! ¿Quién eres? ¿Eres Dios? ¿Por qué eres tan cruel?
—La mente humana es creativa por naturaleza, y no puede mantener su producción en su interior. Soy el fruto de la mente de cada una de las personas que ha habitado este planeta. Soy el Legado y el Desperdicio, la Vanidad y la Conciencia. Soy el único Juez que podías esperar. Soy tú mismo.
Él estalló en una carcajada histérica. Ella ya había perdido el conocimiento, pero seguía convulsionándose incluso inconsciente. Algo empezaba a asomar bajo sus faldas.
Él asió el palo y lo blandió frenéticamente, haciendo peligrar la estabilidad de la pequeña balsa. Era suficientemente largo para llegar adónde estaba la figura, pero, tras efectuar el primer ademán, tuvo que detenerse. Las lágrimas no le dejaban ver bien. No podía golpear a algo tan hermoso...
—No puedes hacerlo. No puedes golpear ese lado oscuro que permanece en tu interior, seduciéndote, diciéndote que estás perdiendo el tiempo, que todo podría ser mucho mejor. No puedes deshacerte nunca de él, incluso cuando se te muestra a plena luz, como ahora. Es lo que tu lado hedonista aspira, y forma parte del ideal de felicidad que planeas para ti mismo. No puedes golpear a tu felicidad. Pero la ocultas, la oculta tu lado más racional, aunque no del todo. Jamás del todo. La acepta un poco. Deja un resquicio. Una esperanza. Una esperanza horriblemente egoísta, malsana, enfermiza. Una esperanza que te avergüenza. Que sabes que no deberías albergar, porque contradice incluso tus más arraigados principios. Pero tu naturaleza humana la sigue manteniendo ahí...
Él se sentó, derrotado. A su espalda, un amasijo de monstruosos tentáculos carnosos y sangrantes llegaba al mundo sin llorar.
—Y entonces es cuando decides que el Bien no existe. Y en realidad, en el fondo, sabes que no es que el Bien no exista, es que tú no lo puedes alcanzar, ni lo podrás alcanzar nunca. Y eso es aun más deprimente. Y apartas la vista. Y vives pensando que eres incluso bueno, comparado con los demás. Y no recuerdas que mal de muchos, consuelo de tontos.
Los fétidos tentáculos comenzaron a arremolinarse en torno a Él, sin ninguna clase de reacción por su parte. Uno de los tentáculos cogió la lámpara de aceite y la balanceó delante de su cara, delatando cada arruga de su rostro, cada lágrima y cada gota de sudor, y cada milímetro de su expresión.
—Y por eso estoy aquí. Es el momento de que contemples por fin tu oscuro rostro en su totalidad, sin tapujos. Y aceptarás la responsabilidad. Ha llegado la hora del Juicio. Prepárate para conocerte.
Y entonces los tentáculos abrazaron afectuosamente a su padre, al tiempo que lanzaban la lámpara de aceite a las viscosas, orgánicas y aceitosas aguas del conducto. Las llamas surgieron en un rugido visceral y recorrieron el entramado de canales entero. Las últimas palabras de Él fueron "te quiero", pero sólamente Él sabría si estas palabras iban referidas a su mujer muerta, a su hijo neonato o a su imagen reflejada en la luz.
Lo único que es seguro es que aquel conducto ardió como el mismísimo Infierno.
11/19/2006

Oh...

Mierda.